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Es importante considerar la dureza de las condiciones de
vida a bordo, especialmente por la exposición a los
elementos, ya que la dorna no ofrece un espacio protegido
lo suficientemente amplio como para poder estar cómodo.
La máxima protección se encontrará dentro
de la "tilla", espacio del casco que cuenta con
una cubierta, pero solamente se podrá estar dentro
en posición extendida debido a su escasa altura. Este
lugar se reservará para que duerman los que están
fuera de guardia, pero durante el día, y especialmente
en trópicos (por donde discurre la mayor parte del
viaje), puede resultar agobiante.
No va a haber camas ni literas, se dormirá sobre las
"panas" del fondo y cada cual se buscará
el acomodo que pueda, utilizando a modo de colchón
aquello disponible a mano (velas de repuesto, cabos, ropas...etc)
. La larga noche invernal (la travesía se hará
en fechas próximas al solsticio de invierno) va a carecer
de luz (no existe electricidad) para que se pueda leer, y
aunque se utilizarán faroles de aceite, esto será
de forma limitada y casi exclusiva para efectuar las anotaciones
oportunas en el diario de navegación, la iluminación
del compás y una luz de navegación.
Uno de los mayores inconvenientes para la comodidad puede
ser el calor, el sol tropical exige buena protección,
sobre todo cuando se van a pasar muchas horas del día
sin un techo sobre la cabeza. Afortunadamente, respecto a
la higiene personal, no hay problema alguno: la disponibilidad
de agua de mar es ilimitada.
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