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Hasta hace muy poco tiempo los marinos se enfrentaban a unos
problemas de difícil solución. El mayor de ellos
era la imposibilidad de posicionarse en medio del océano.
Hasta la invención del cronómetro marino (siglo
XVIII), el cálculo de la Longitud era imposible, y
aunque el cálculo de la otra coordenada, la Latitud,
sí era posible por sencillos cálculos astronómicos,
la exactitud que se obtenía era muy dudosa, ya que
los instrumentos de medición existentes (astrolabios,
cuadrantes,
ballestillas)
no estaban lo suficientemente perfeccionados para que fuesen
fiables en un medio en constante movimiento.
Este problema también quedó resuelto en el
siglo XVIII con la invención de los sistemas de reflexión,
que permitieron que los sextantes pudiesen ser utilizados
con un alto grado de exactitud sin que afectasen los movimientos
del barco.
El proyecto que aquí se presenta quiere efectuar la
travesía del Atlántico utilizando los medios
disponibles anteriores a los inventos arriba indicados. Por
lo tanto, solo se contará con el compás
magnético o brújula, que servirá
para llevar el rumbo. Para la navegación astronómica,
se contará con un cuadrante
o bien una ballestilla
o un astrolabio
. Estos primitivos instrumentos son de muy difícil
manejo en una embarcación en movimiento, y las lecturas
con ellos obtenidas son por lo general de muy dudosa exactitud,
especialmente si el movimiento de la embarcación por
mar agitada (condición casi constante en mar abierto)
es brusco.
Esto quiere decir que si bien estos instrumentos estarán
a bordo, no suponen una solución válida del
posicionamiento en la mar. Cuando los sistemas de navegación
astronómica eran más que inciertos, la única
otra forma de posicionarse era por lo que se conoce como navegación
de estima, consistente en ir llevando un cómputo de
los rumbos y las distancias que se han navegado. Los dos datos
básicos para este cálculo son la velocidad,
que permitirá deducir la distancia navegada, y el rumbo
(la dirección en que hemos avanzado). Debido a la inexistencia
de algún instrumento que calcule la velocidad dentro
de un margen de error razonable, la distancia navegada tenía
que ser obtenida a partir de una estimación, en la
mayoría de los casos "a ojo", de la velocidad.
El cálculo del rumbo también resultaba complicado:
errores magnéticos, corrientes marinas desconocidas,
guiñadas del timonel, abatimiento... etc. De cualquier
forma, este era el único sistema existente, y por lo
cual era el que se utilizaba. Debido a su inexactitud, las
posiciones obtenidas por este método también
eran conocidas como posición de fantasía.
El reto de los proyectistas de esta travesía en dorna
es intentar hacer lo que aquellos magníficos marinos
hicieron durante más de dos siglos y medio después
del Descubrimiento, utilizando sus mismos medios.
Por supuesto que en la dorna del proyecto no existirá
ningún instrumento de medición de tiempo, salvo
alguna "ampolleta" o reloj de arena, ya existentes
en el periodo que se indica. El cálculo del tiempo
se tendrá que hacer por las posiciones del sol y los
astros. La "ampolleta"
era utilizada generalmente para el cálculo de la duración
de las guardias, siendo inútil su uso para navegación
astronómica.
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