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¿Podríamos atravesar el Atlántico en
una dorna? Se preguntó un día un grupo de amigos
pertenecientes a la Asociación de Amigos da Dorna Meca.
Con este interrogante, que suponía un reto y una llamada
a la aventura, comenzaba este proyecto.
La mayoría de los presentes ya sabían, por
haberlo atravesado a vela, lo grande que es el océano,
y todos ellos, navegantes de dorna, las limitaciones de estas
embarcaciones de pesca costera.
Se comenzó a estudiar la viabilidad del proyecto en
sus aspectos técnicos y se llegó a la conclusión
de que habría que construir una nueva dorna, dentro
de las medidas y características de la gama conocida
de dornas, que no desvirtuase en absoluto la autenticidad
de estas peculiares embarcaciones, y con los materiales tradicionales.
Decididamente no se trataba de construir un velero que supusiese
un "simulacro de dorna".
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